CDMX, 28 de julio de 2025.- El Parlamento de las Personas Jóvenes no solo habló, actuó con una agenda integral que expone las omisiones crónicas de las autoridades capitalinas. Desde movilidad estudiantil hasta salud mental, pasando por violencia de género y accesibilidad, las juventudes demostraron que sí existe una visión de ciudad más justa y equitativa.
En materia de salud, se exigió la instalación urgente del Consejo de Salud Mental, una deuda institucional en medio de una crisis emocional pospandemia. También se pidió garantizar el derecho a la información en salud para adolescentes, una medida vital en una ciudad donde las juventudes enfrentan estigmas y silencios en temas como salud sexual y salud mental.
Otro punto crítico fue la movilidad: los parlamentarios demandaron a las secretarías de Movilidad y Educación implementar un programa de rutas públicas para estudiantes de nivel medio superior y universitario. Esta iniciativa podría aliviar la carga económica de miles de familias y reducir el abandono escolar asociado con los altos costos de transporte.
Además, se aprobaron exhortos para reformar la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, establecer cuadrantes temporales para mejorar la seguridad pública, y aplicar horarios escalonados en escuelas y centros de trabajo, como estrategia para despresurizar el transporte y reducir riesgos.
El llamado también incluyó la necesidad urgente de adaptar el recinto legislativo del Congreso de la Ciudad de México a personas con discapacidad, señalando que dicho espacio debe predicar con el ejemplo en materia de inclusión.
Este Parlamento Juvenil no fue un ejercicio decorativo: fue un espacio crítico y propositivo que deja al descubierto las fallas sistémicas que afectan a la juventud capitalina. Si el gobierno local no responde a estos planteamientos, confirmará que las juventudes siguen siendo escuchadas… pero no atendidas.






