Redacción
Ciudad de México, julio 2025 – El anuncio de Rosario Morales sobre la próxima votación de la iniciativa de Menstruación Digna marca un momento crucial en la lucha por el reconocimiento de derechos biológicos básicos en los espacios educativos.
En un país donde 43% de las adolescentes ha faltado a clases por dolores menstruales sin justificación válida –según datos de ONGs de salud menstrual–, la medida llega tarde, pero llega. La legislación propuesta por Morales, respaldada por la Bancada guinda, no solo legitima una necesidad, sino que lanza un mensaje simbólico potente: las mujeres, niñas y adolescentes no deben disculparse por menstruar.
Además del respaldo del diputado Paulo García, vocero de Morena, la iniciativa ha generado adhesiones desde colectivos estudiantiles y feministas que por años han denunciado la “normalización del castigo” por menstruar. “Durante décadas, la escuela ignoró el cuerpo femenino. Esta iniciativa obliga al sistema a voltear a verlo”, afirma Teresa Huerta, pedagoga y activista.
Ahora bien, la aprobación en el pleno no será suficiente. Su impacto dependerá de que las escuelas cuenten con protocolos claros, personal capacitado y apoyo institucional. De lo contrario, la letra progresista de la ley se perderá entre trámites burocráticos y resistencias culturales.






