Redacción
CDMX, 06 agosto 2025.- Con la creación de una Policía de Protección Empresarial y Comercial, el Diputado Andrés Sánchez Miranda pretende dar un golpe certero a la extorsión en la Ciudad de México. El objetivo es proteger a los comercios y reducir la actividad de los grupos criminales que controlan ciertas zonas de la ciudad, pero la pregunta es si esta fuerza especializada será suficiente para abordar una de las causas más profundas de este problema: la corrupción dentro de las mismas fuerzas de seguridad.
Las cifras de la ENVIPE 2024 son claras: la extorsión es el tercer delito más común en la capital, con una tasa de 7,124 casos por cada 100,000 habitantes. El delito se ha convertido en una forma de violencia cotidiana que asfixia tanto a pequeños comercios como a grandes empresas. A pesar de los esfuerzos por crear una unidad especializada que se enfoque en proteger a los negocios, los empresarios siguen enfrentando miedos y dudas sobre la efectividad de estas medidas, debido a la continua presencia de corrupción e impunidad en la policía y el sistema judicial.
La Policía de Protección Empresarial, que se concentraría en las áreas de alta actividad económica, formaría parte de los esfuerzos por vigilancia y operativos encubiertos, diseñados para prevenir y desmantelar las redes de extorsión. Aunque la idea de contar con una policía especializada es positiva, su éxito dependerá en gran medida de la voluntad política para erradicar la corrupción dentro de las propias autoridades. Si los policías que deberían proteger a los comercios están involucrados en actividades ilícitas, como ya ha sucedido en otros contextos, esta nueva fuerza podría convertirse en un simple parche para un problema mucho más complejo.
Además, la implementación de botones de pánico y los créditos a tasa cero para las víctimas son medidas útiles, pero la verdadera protección solo será efectiva si los empresarios pueden confiar en que sus denuncias serán atendidas y que no sufrirán represalias. La situación exige no solo recursos especializados, sino una reforma profunda en la policía y un compromiso real con la justicia. Sin esto, la nueva unidad podría quedar reducida a una medida superficial que no aborde el problema estructural de la extorsión en la CDMX.






