Por Arturo Gutiérrez
CDMX, 09 marzo 2026.- Un edificio que llevaba casi nueve años debilitado desde el terremoto de 2017 terminó colapsando en Calzada San Antonio Abad, pero el derrumbe no solo expuso el abandono de estructuras dañadas en la capital: también puso bajo sospecha las obras urbanas que se realizan en la zona para crear un corredor turístico rumbo al Mundial 2026.
El inmueble, cercano a la estación del Metro San Antonio Abad, se vino abajo entre polvo y concreto mientras trabajadores realizaban labores en el sitio.
La zona forma parte del corredor que conecta Chabacano con Pino Suárez, donde se realizan intervenciones urbanas para mejorar la imagen del área cercana al Centro Histórico.
Una ciudad que no terminó de sanar desde 2017
El inmueble arrastraba daños estructurales desde el sismo de 2017 , un desastre que dejó miles de edificios afectados en la capital.
Muchos de ellos permanecieron durante años en un limbo burocrático:
ni demolidos, ni reforzados, ni completamente asegurados.
El resultado es una ciudad donde edificios vulnerables conviven con maquinaria pesada y obras públicas intensivas.
¿Obras sin evaluar el impacto?
Especialistas advierten que las intervenciones urbanas en zonas densamente construidas requieren estudios geotécnicos rigurosos, monitoreo permanente de vibraciones y supervisión estricta.
De lo contrario, las obras pueden convertirse en el detonante de colapsos en estructuras previamente debilitadas.
En el caso de San Antonio Abad, la cercanía con trabajos relacionados con infraestructura del Metro y el corredor turístico ha levantado sospechas entre vecinos que desde hace meses denunciaban movimientos y vibraciones.
El costo de “embellecer” la ciudad
Mientras las autoridades buscan posicionar a la capital como vitrina internacional rumbo al Mundial, el derrumbe deja una imagen incómoda:
una ciudad que intenta modernizarse sin haber resuelto todavía las heridas estructurales que dejó el terremoto de 2017.
Y la pregunta que queda flotando entre los escombros es tan simple como inquietante:
¿se está priorizando la imagen de la ciudad sobre la seguridad de quienes viven en ella?







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