Por Arturo Gutiérrez
– La conmemoración del 2 de octubre tuvo un momento de confrontación cuando la diputada panista reclamó imparcialidad a la Presidencia y defendió su derecho a concluir el discurso.
Ciudad de México, 1 octubre 2026.— “O me escuchan y me respetan o me escuchan y me respetan”. Con esa exigencia, la diputada del PAN Daniela Álvarez Camacho defendió su intervención durante la sesión solemne del Congreso de la Ciudad de México para conmemorar los hechos del 2 de octubre de 1968, en medio de un intercambio que tensó el debate sobre memoria histórica y libertades.
La legisladora reclamó a la Presidencia de la Mesa Directiva un trato imparcial en la aplicación del tiempo de participación. Según su señalamiento, integrantes de otras fuerzas políticas habían excedido sus intervenciones sin recibir el mismo trato.
“Le pido sensibilidad al tema y también le pido que mida con la misma vara a todos quienes nos paramos aquí”, expresó.
Álvarez Camacho sostuvo que la discusión involucraba una tragedia nacional y reprochó que las diferencias partidistas afectaran el desarrollo de su mensaje.
“Aquí no estamos representando colores, estamos hablando de un tema que le duele a México, aunque le incomode a usted y a sus aliados”, manifestó.
El reclamo escaló durante el discurso
El intercambio subió de tono cuando la panista lanzó contra la persona que presidía la sesión una acusación de haber llegado al cargo mediante fraude electoral. El fragmento de la transcripción proporcionado no incluye pruebas de ese señalamiento ni las respuestas de la Presidencia, por lo que no permite reconstruir la totalidad del enfrentamiento.
La diputada también invocó una expresión que atribuyó a quien coordina al grupo mayoritario de Morena para sostener que permanecería en tribuna hasta ser escuchada.
“Hasta que no se callen, yo no me bajo de aquí”, dijo al reproducir esa frase, antes de insistir en su exigencia de respeto.
Finalmente, continuó su posicionamiento y retomó el argumento central: recordar al movimiento estudiantil implica proteger el derecho de los ciudadanos a cuestionar al gobierno.
Protestar también es defender al país
Álvarez Camacho afirmó que la juventud de 1968 enseñó que el compromiso con México también se expresa mediante pancartas, manifestaciones y exigencias de justicia.
“A veces significa levantar la voz, a veces significa decirle al Poder que no estamos de acuerdo”, señaló.
Desde esa premisa, cuestionó que se atribuyan intereses oscuros a quienes protestan y que las diferencias políticas se interpreten como falta de lealtad al país. Para la legisladora, el deterioro democrático comienza antes de la pérdida formal de libertades, cuando se vuelve habitual desacreditar a quienes las ejercen.
“Porque la democracia no empieza a morir solamente cuando se apagan las libertades”, advirtió.
La panista concluyó que la memoria del 2 de octubre debe servir para defender el presente y construir el futuro. Tras pronunciar la consigna “El 2 de octubre no se olvida”, remató su participación con una frase dirigida al pleno: “Y me escucharon todo”.







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