Por Dana Rodríguez
Ciudad de México, 18 de marzo de 2026.- La violencia en Xochimilco ya cruzó todos los límites. Lo que inició como casos aislados en 2022 hoy se ha convertido en una crisis de maltrato animal que exhibe la incapacidad de las autoridades para detener la barbarie.
El Bosque de Nativitas se ha transformado en un punto rojo: cuerpos de perros mutilados, desollados y con signos de tortura han sido encontrados de forma recurrente durante los últimos años.
En 2023, al menos 19 perros fueron asesinados brutalmente. Para 2024, la cifra superó los 25 casos. Y en 2026, la historia se repite con el asesinato de “Negrita”, una perrita conocida por vecinos que fue hallada en condiciones estremecedoras.
La indignación crece porque no hay respuestas. No hay detenidos. No hay justicia.
El diputado Manuel Talayero advirtió que la violencia no solo persiste, sino que se agrava ante la falta de acción institucional. Mientras tanto, la Ciudad de México acumula miles de denuncias por maltrato animal sin resolución efectiva.
Expertos han sido claros: la crueldad animal no es un delito menor. Es una señal de alerta. Un foco rojo de violencia social que puede escalar.
Hoy, desde el Congreso de la CDMX, se exige que la Agencia de Investigación del Delito de Maltrato Animal rinda cuentas, que se esclarezcan los casos abiertos desde 2023 y que se actúe de inmediato en Xochimilco.
Porque la pregunta ya no es qué está pasando.
La pregunta es por qué nadie lo ha detenido.
Y cuánto más tiene que ocurrir para que alguien actúe.







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