Por Arturo Gutiérrez
Ciudad de México, 06 abril 2027.— La contienda rumbo a 2027 en Milpa Alta ha dado un giro inesperado. La caída de Judith Vanegas dentro de Morena no solo sacude al partido en el poder, sino que abre una oportunidad inédita para la oposición, que comienza a reorganizarse con mayor claridad estratégica.
De acuerdo con las gráficas más recientes, la ventaja de Morena ya no luce tan sólida. La fragmentación interna —marcada por ataques entre grupos y debilitamiento de perfiles— está siendo aprovechada por partidos como el PAN, el PRI y Movimiento Ciudadano.
En el PAN, se percibe una estructura más ordenada y con perfiles que, aunque aún en definición, muestran mayor estabilidad frente al caos morenista. La narrativa de “unidad” comienza a tomar fuerza como contraste directo ante la guerra interna del partido guinda.
Por su parte, el PRI intenta reposicionarse como actor relevante, apostando a capitalizar el desgaste de Morena, aunque aún enfrenta retos de credibilidad. Movimiento Ciudadano, en tanto, aparece como una opción que busca atraer voto joven y desencantado, aprovechando la polarización entre los bloques tradicionales.
Pero el factor determinante sigue siendo Morena. La caída de Vanegas no es un hecho aislado: es síntoma de una crisis interna más profunda. La lucha por la candidatura ha dejado de ser una competencia política para convertirse en una confrontación interna que amenaza con fracturar al partido desde dentro.
En política, los vacíos no existen. Y hoy, ese vacío comienza a ser ocupado por una oposición que, sin hacer mucho ruido, ya encontró su mayor aliado: la división de Morena.







Discussion about this post