Por Dana Rodríguez
CDMX, 19 de marzo de 2026.- La crisis por la curul vacante en el Congreso de la Ciudad de México exhibe una vez más las tensiones internas de Morena y la fragilidad de sus decisiones políticas. El diputado plurinominal con licencia, Fernando Zárate, se deslindó abiertamente de la designación de su suplente y dejó el desenlace en manos de la jefa de Gobierno, Clara Brugada.
El conflicto surge tras la salida de Zárate rumbo a un encargo en la Secretaría de Salud federal, lo que activó el mecanismo legal para que su suplente, Ángel Tamariz —actual titular de la Agencia Digital de Innovación Pública (ADIP)—, asuma la diputación. Sin embargo, la negativa de Tamariz a ocupar la curul ha generado un vacío político que pone en entredicho la operación interna del grupo parlamentario de Morena.
En entrevista, Zárate fue contundente: negó cualquier responsabilidad en la designación de su suplente y marcó distancia política. Aseguró que Tamariz no formó parte real de su proyecto territorial, pues su presencia se limitó al arranque de campaña y no tuvo trabajo político en Álvaro Obregón, demarcación vinculada a la diputación.
“Yo cumplo con mi palabra y con mi mandato… no puedo ser responsable de que tome o no protesta. No es una propuesta mía”, sentenció, dejando claro que la última palabra recaerá en el Ejecutivo local.
Vacío legal y tensión política
El caso abre un debate sobre la aplicación de la norma legislativa en la capital. De acuerdo con la ley, el suplente debe asumir el cargo ante la licencia del titular; sin embargo, la negativa de Tamariz coloca al Congreso en una zona gris que podría derivar en interpretaciones discrecionales o incluso en maniobras políticas para evitar que la curul quede sin representación.
Fuentes legislativas señalan que, de no asumir el suplente, Morena podría intentar mecanismos internos o acuerdos políticos para redefinir la ocupación del escaño, lo que ha sido calificado por opositores como un posible intento de “brincarse la ley”.
Morena bajo presión interna
Este episodio refleja una constante en la llamada Cuarta Transformación: la falta de claridad en la asignación de cargos plurinominales y la desconexión entre perfiles técnicos y representación política territorial. Tamariz, identificado como operador digital más que como actor político electoral, enfrenta cuestionamientos sobre su perfil para legislar.
Además, la decisión final que podría tomar Clara Brugada coloca a la jefa de Gobierno en el centro de la polémica, al tener que resolver un conflicto que, en teoría, debería ser estrictamente legislativo.
Zárate vs. Sergio Mayer: el contraste
En un intento por blindar su salida, Zárate comparó su caso con el del diputado federal Sergio Mayer, marcando una línea de diferenciación. Mientras Mayer fue criticado por participar en proyectos mediáticos, Zárate defendió que su licencia responde a una “tarea institucional” dentro del gobierno federal.
“Es muy diferente irse a ganar dinero… a cumplir con una responsabilidad pública”, lanzó, en una crítica directa a lo que calificó como frivolización del servicio público.
Un conflicto que apenas comienza
Lejos de resolverse, el caso amenaza con escalar. La falta de definición sobre quién ocupará la curul no solo afecta la representación legislativa, sino que exhibe fisuras dentro de Morena en la capital, donde las decisiones políticas parecen depender más de acuerdos cupulares que de procesos claros.
Mientras tanto, el Congreso local permanece a la espera de una definición que podría sentar precedente sobre cómo se manejan las suplencias… y hasta dónde llega la discrecionalidad del poder político en la Ciudad de México.







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