Redacción
- Xóchitl Bravo defendió a la Ciudad de México como ejemplo progresista. Sin embargo, los comerciantes populares siguen sin reconocimiento legal, seguridad social ni protección ante abusos.
CDMX, 07 agosto 2025.- “La Ciudad de México es una ciudad de derechos”, repitió varias veces la diputada Xóchitl Bravo durante el evento con comerciantes populares. Enumeró el derecho al trabajo digno, a la cultura, a la recreación, a la educación. Y afirmó que esos derechos deben alcanzar también a tianguistas, ambulantes, vagoneras y locatarios de mercado.
El problema es que esa visión —aunque bien intencionada— no está acompañada de políticas públicas efectivas ni de una legislación integral para proteger a los trabajadores del comercio informal y alternativo. Estos sectores, que representan a millones de personas, siguen operando en condiciones precarias, vulnerables a los decomisos, al acoso policial y a la inseguridad jurídica.
Si Bravo y Morena hablan de derechos, es urgente que impulsen una ley marco del comercio popular, que incluya reconocimiento legal, acceso a seguridad social, espacios seguros, créditos sin usura, políticas de género, protección ante abusos y mecanismos de participación real.
Tampoco se puede ignorar la brecha de género en el sector. La diputada destacó la participación femenina en estos espacios, pero las mujeres comerciantes siguen siendo las más precarizadas, acosadas y desprotegidas.
Hablar de derechos no es suficiente. Legislar para garantizarlos sí lo es. Mientras los derechos no se traduzcan en presupuesto, infraestructura y leyes claras, la promesa progresista de la ciudad quedará en deuda con uno de sus sectores más antiguos, vulnerables y trabajadores: el comercio popular.






