Redacción
CDMX, 03 agosto 2025.- No todos los legisladores defienden los abastos populares como una novedad ni como una estrategia electoral. Algunos aseguran que estos programas existen desde muchos años y que su única intención es conectar a pequeños productores con comunidades de escasos recursos, así expresó el morenista, Paulo García, quien dijo llevar más de ocho años con jornadas de abasto en Coyoacán.
“Trabajo con productores del sur de la ciudad que no tienen espacio en la Central de Abasto. Les ofrecen precios ridículos. Entonces lo que hacemos es que traigan directamente su producto a las colonias. Yo no gano nada, ni vendo verduras. Sólo soy un enlace”, explicó un diputado local.
La intención, afirma, es beneficiar especialmente a adultos mayores que no pueden desplazarse fácilmente hasta los mercados. “Lo hacemos para quienes no pueden ir lejos o no tienen para pagar el sobreprecio. No competimos con los locatarios, es un modelo complementario”, insistió.
Sin embargo, el modelo ha sido cuestionado. Aunque no hay cobros, ni comisiones, sí existe presencia visible de nombres, módulos legislativos y símbolos partidistas, lo cual genera suspicacias. La percepción ciudadana, incluso en sectores beneficiados, es que este tipo de programas podrían tener una doble intención: ayudar y posicionar políticamente.
Aún así, los defensores del esquema aseguran que seguirán adelante. “La diferencia sí se nota en el bolsillo. Para una madre que ahorra cincuenta pesos en la semana, eso sí cambia algo”, argumentó el diputado. El dilema de fondo sigue vigente: ¿cómo asegurar que las políticas de proximidad no terminen convirtiéndose en propaganda disfrazada?






